"Pedro Casaubon, andinista chileno"
“Descríbeme lo que es el amor y yo te describo lo que significa para mí el montañismo”. Así expresa su pasión Pedro Casaubon, andinista chileno quien hace 23 años comenzó con la práctica de este deporte.

No existe un por qué definido para la pasión que Pedro Casaubon lleva en lo más profundo. Dice que comenzó a subir cerros simplemente porque ellos estaban allí e incitaban a hacerlo. Hoy con 23 años de experiencia, este hombre ha escalado el Monte Aconcagua 17 veces y ha llegado a su cumbre en 4 oportunidades. Pero no sólo en Argentina ha hecho gala de su pasión. Estados Unidos, Perú, Bolivia y por supuesto Chile que con 4 mil kilómetros de montaña se convierte en un excelente escenario para este deporte. Voluntario del Cuerpo de Socorro Andino de Chile, es también guía de montaña y prevencionista de riesgos y admite que no puede estar sin ascender un cerro o realizar un trekking por muchos días ya que su cuerpo se lo pide.
Como buen hombre de montaña sabe exactamente el respeto que hay que tenerle. “Cualquier cerro, por más pequeño que sea, es peligroso”. Es por ello, dice, resulta fundamental estar consciente siempre de los peligros objetivos y subjetivos que involucra la montaña. “La experiencia te va dando sabiduría, es decir vas creyendo en lo que te dice la montaña y en lo que te dice tu intuición, es muy importante hacerle caso a esta última”. Lo expresa porque hay veces en que el día está soleado y las condiciones climáticas parecen excelentes para realizar un asenso, sin embargo “hay un bichito en la cabeza que te dice: no subas. Yo le creo a mi intuición, pocas veces se equivoca”. Asegura que los accidentes se producen únicamente porque la persona hizo algo incorrecto, no porque la montaña se haya equivocado. Es por ello que con precaución y utilizando todo lo necesario, este deporte puede ser algo fascinante, tanto para el deportista experimentado o para el que recién se inicia. Pedro asegura que todos podemos disfrutar del montañismo, aquí no hay condiciones de sexo ni edad, sólo las ganas y por supuesto un poco de sacrificio, aunque éste queda absolutamente compensado cuando se logra la meta propuesta. Sin duda que para cualquier andinista, la cumbre del Aconcagua es la gran primera meta ya que es la más accesible. Ubicado en Argentina, sólo tienes que pedir autorización a Mendoza o a un Pueblo llamado Puente Inca y pagar entre U$80 y U$160 dependiendo de lo que vayas a realizar y en la época que desees. Después de eso la montaña será toda para ti convirtiéndose en una grata experiencia. Eso lo sabe bien Pedro, ya que hace años que acompaña como guía a turistas de todo el planeta. Advierte, eso sí que es absolutamente diferente ascender el Aconcagua como guía que como deportista. “Hay que tener en cuenta que como guía uno no sube solo, vas a cargo de un grupo de personas y eres el responsable de su seguridad”. Es un trabajo arduo, ya que la mayoría de los aproximadamente 15 días que dura el ascenso hay que levantarse por lo menos dos horas antes que los turistas, para preparar entre muchas otras cosas, la ruta a seguir durante el día, poniendo cuerdas y una serie de instrumentos que se necesitan para llegar a la cumbre. Es importante que el guía sea una persona experimentada en la materia, no sólo en la parte técnica, sino además en el trato, en la sicología y en el manejo de grupo. “Hay que saber reaccionar frente a situaciones complicadas”. Reconoce que ser asistente social le ha ayudado mucho en este aspecto.
Como deportista, admite que se tiene mayor libertad, “Soy yo y mi cordada frente a la inmensidad de la montaña”. Cordada es el nombre que se le da al compañero de asenso, quien resulta fundamental cuando se realiza este deporte a cerros de gran altura y dificultad. “La idea es que este compañero sea una persona, un amigo al que se conoce muy bien, de esa manera el trabajo es automático y sabes que tienes un apoyo detrás en caso necesario”.

El Aconcagua puede ser ascendido por tres diferentes rutas: la normal, utilizada por cualquier persona en condición física estable; la ruta de Polacos, más técnica puesto que tiene 3 mil metros de escalada en hielo, y la ruta de la Pared Sur, mixta entre hielo y roca. Es preciso advertir que la cumbre no es siempre la meta de quienes van, ya que esta montaña está rodeada de glaciares y cerros bajos que pueden ser visitados para ganar altura, ver hermosos paisajes, aclimatarse para llegar a la cumbre o simplemente disfrutar de sus majestuosidades. En cualquier caso, ya sea en el Aconcagua o en algún lugar de Chile es preciso que reconozcas exactamente tus limitaciones, no dudes en decir no si no estás convencido o no tienes el equipo adecuado para el ascenso. Dispón de ganas y cierto sacrificio y disfruta de una experiencia inolvidable.