La arqueología bajo el agua tiene el mismo interés central que la arqueología terrestre: EL ESTUDIO DEL HOMBRE Y LAS SOCIEDADES A TRAVÉS DE LOS RESTOS MATERIALES.
Los objetos antiguos que encontramos sumergidos, lo que conocemos como restos arqueológicos, constituyen las huellas que los hombres del pasado dejaron. Son los testigos que ahora nos pueden contar, quiénes eran esos hombres, cómo vivián, cuáles eran sus problemas y cómo los resolvieron, pero sobre todo, qué podemos aprender de ellos.
Es por eso que una parte de la arqueología es la búsqueda de esos testigos del pasado, ya sea para extraerlos del lugar donde se encuentran, restaurarlos y exponerlos al público o bien para estudiarlos en el lugar donde se encuentran, lo que en la arqueología se llama in situ.
Pero la arqueología no es sólo la búsqueda curiosa de objetos llamativos. Para entender dichos objetos es preciso conocer sobre su época, buscar datos en los textos antiguos y en las narraciones de viajeros y gobernantes. También es necesario organizar nuestras búsquedas en el mar y sobre todo luchar por la conservación de lo que encontramos y decidamos extraer.
En los materiales que el hombre ha dejado abandonados podemos encontrar representadas sus formas de ver y conocer el mundo. Para la Arqueología Subacuática un naufragio es una especie de cápsula de tiempo que conserva, a veces intacto, un fragmento de la historia. Pero lamentablemente un objeto aislado que ha sido arrancado de su contexto, no puede, a pesar de su riqueza o belleza material, hablarnos de su pasado si no contamos con la información suficiente para conocerlo y poder reconstruir su historia.
Es aquí donde introduciremos el concepto de Patrimonio Cultural Sumergido. Posee esa denominación todos los restos que dan cuenta de actividades humanas, que tienen un significado cultural y que reposan en diversos medios acuáticos. Por ello es igual de importante una pieza de oro que una vasija de barro, ya que el tesoro real es el conocimiento que nos llevará a comprender más nuestro pasado. Destruir, mover o robar este tipo de expresiones es despojar y acabar con nuestra historia, aquella que nos da identidad como grupo humano frente a otros distintos.
El Patrimonio Cultural Sumergido pertenece a la categoría de los bienes que son objeto de estudio, custodia, conservación y difusión, pero que en sí mismos son inalienables e imprescriptibles y en consecuencia no son susceptibles de comercialización. Cada pieza sacada por los buzos deportivos como “trofeo” constituye un fragmento único para la comprensión de ese rompecabezas gigante que es la historia de nuestras culturas. Si no podemos garantizar la conservación de cada pieza que sacamos de un medio acuático, al exponerla a un medio distinto al que la preservó se destruirá definitivamente y se perderá información irrecuperable.

El Patrimonio Cultural Marítimo es un concepto que en las últimas décadas ha adquirido relevancia en los países más desarrollados. Podría definirse como el conjunto de estructuras, objetos y conocimientos elaborados por la Humanidad, en el transcurso del tiempo, en su relación con el mar.
Este tipo de patrimonio específico, a pesar de su riqueza y complejidad es aún poco conocido y valorado en nuestro país, hecho que constituye la mayor de las amenazas que sobre él se ciernen; a las que habría que añadir la destrucción de vestigios históricos ocasionados por el desarrollo económico, los buscadores de tesoros ,las deficiencias legislativas y su falta de concordancia internacional.
En nuestro país una primera aproximación a su protección legal corresponde al Decreto Exento Nº 311 del 08 de Octubre de 1999, que al alero de la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales protege todos los restos náufragos y yacimientos arqueológicos sumergidos de una data mayor de 50 años.
La costa de Chile se encuentra repleta de restos náufragos sin que exista aún una línea de investigación subacuática , confirmándose un evidente desinterés o desconocimiento por parte de círculos académicos. Sin embargo, en empresas de buceo comercial y escuelas de buceo es común encontrar referencias a supuestos trabajos en arqueología subacuática y cursos de buceo de naufragios y arqueología submarina.
En muchas empresas de este tipo el buceo de naufragios y la recolección de objetos y restos de naufragios constituye una práctica habitual, organizando inmersiones de carácter "turístico" que ocasionan un grave deterioro al patrimonio. El punto es que para aquellos empresarios, los restos náufragos son conceptualizados como un bien que puede ser explotado comercialmente a libre disponibilidad, sin que la comunidad científica se haga cargo; y sin que el estado establezca marcos regulatorios de información y control efectivos para este proceso paulatino de depredación. No obstante lo anterior es posible generar mecanismos que reorienten la actividad de estas empresas a un turismo no destructivo, regulado e informado, tendiente a la preservación y difusión del patrimonio Cultural Subacuático. Muchos aventureros, se han interesado especialmente en la búsqueda y exploración de yacimientos arqueológicos subacuáticos, pero su motivación fundamental ha sido la idea de encontrar tesoros sumergidos, sobre todo tratándose de naves que navegasen de América a Europa y viceversa. Sin embargo, esta actividad ha ido poco a poco transformándose en una disciplina muy importante de la arqueología como investigación histórica.
Pero no se empieza a realizar investigaciones sistemáticas hasta después de la Segunda Guerra Mundial, que fue un momento en el que se produjeron importantes avances científico-tecnológicos, como la invención de los primeros submarinos miniatura y los equipos de escafandrismo (en 1943 Jacques-Yves Cousteau inventa el "Aqualung", el primer equipo individual de submarinismo que proporciona automáticamente aire al submarinista, y en 1948 se utiliza por primera vez en exploraciones arqueológicas). George F. Bass es considerado como el padre de la Arqueología Subacuática. En 1960 excavó un pecio de la Edad de Bronce en Cabo Gelidonya, y fue el primero en hacerlo de una forma igualmente sistemática que como se haría en tierra: trazando planos y cuadrículas de localización de los objetos, analizando la ubicación del yacimiento y todos sus elementos antes de extraerlos, realizando un informe, publicando los hallazgos y exponiendo los restos en un museo. Todo esto ya se había realizado en excavaciones anteriores, pero nunca todo junto. Así, Bass estableció los nuevos estándares de excavación subacuática.
La arqueología subacuática es muy reciente. Si bien es cierto que el buceo era conocido en la antigüedad, el objetivo de quienes lo practicaban estaba limitado a la pesca, la búsqueda de perlas y la localización de esponjas. Posteriormente se fue convirtiendo en una actividad deportiva, y sólo por casualidad se fueron encontrando piezas históricas cuyo destino era muy incierto. Fue con los esfuerzos realizados por el arqueólogo norteamericano Edward H. Thompson, que comenzó la investigación arqueológica subacuática calculada científicamente, proyectada y ejecutada en forma metódica. Mucha de la evidencia material del hombre del pasado existe perdida bajo el agua. Ella nos brinda una inigualable información cuando se accede a una adecuada interpretación a través de un tratamiento científico. Arqueología Subacuática, es el nombre dado a la especialidad que desarrolla sus trabajos de investigación en ambientes sumergidos. Algunas de las tareas que implica son: prospecciones, relevamiento, excavación y recuperación de material. La Arqueología Subacuática se practica en ambientes tales como: océanos, mares, ríos, lagos, lagunas, entornos anegados y todo tipo de cuencas de agua tanto naturales como hechas por el hombre.
Te invitamos a seguir en línea el primer proyecto científico de arqueología subacuatica a realizarse en nuestro país durante el mes de noviembre de este año. Puedes acceder a el a través de nuestra pagina en la sección proyectos “Proyecto Valparaíso".