Ballena Franca

Nobles gigantes de visita

 

Este año no fue la excepción para que los gigantes del mar visitaran nuevamente nuestras costas. En busca de aguas más cálidas con el fin de aumentar su especie, dos inmensas ballenas francas, provenientes de las aguas antárticas, se dejaron ver cerca de la Caleta Portales, demostrándonos una vez más su increíble sociabilidad.

 

 

Su gran tamaño, su forma de comunicarse y la manera de moverse, nadar o saltar en el agua son un verdadero espectáculo para aquellos que han tenido la suerte de ver las bondades de una ballena. Ballena en ValparaisoEs por eso que parece increíble que Chile tenga en su curriculum la gracia de haber sido un país con gran tradición de caza ballenera. Pero las leyes nacionales e internacionales así como las campañas a favor de estos nobles gigantes, hicieron que esta vergonzosa costumbre nacional termina por acabarse y hoy, cuando se divisa una en el mar se le da la debida protección y a veces mucho más.

Durante agosto, cerca de la Caleta Portales, dos ballenas Francas, pertenecientes al grupo de las barbadas, llegaron en busca de aguas más templadas para concretar su ritual de apareamiento. Nadie dejó de sorprenderse, ya que según cuentan algunos pescadores de la zona, antiguamente cuando se divisaban ballenas, éstas eran remolcadas mar adentro, debido a la errónea creencia que venían a varar. Hoy, sin embargo la situación ha cambiado y cuando uno de estos cetáceos llega por casualidad a las costas chilenas se los cuida más que a ningún otro animal, al menos aparentemente.

 

 

 Mamífero marítimo

Las ballenas son sin duda los mamíferos más grandes de la tierra y ciertamente los más misteriosos, puesto que aún se ignora mucho acerca de estos gigantes del mar. La Franca del Sur o "Correcta" es una de estas colosales maravillas que visitan cada año nuestras aguas. En cierto sentido se parece más a nosotros que a los peces con quienes comparte su medio ambiente, ya que como todo mamífero respira mediante pulmones y no branquias. Además, posee sangre caliente y no fría como los peces. Ya en siglo IV AC el filósofo Aristóteles, había advertido que tanto las ballenas como los delfines tenían más cosas en común con los humanos que con las criaturas del mar. De todas formas su estructura sí se asemeja más a la de un pez, claro que en proporciones magníficamente superiores. La Ballena Franca puede medir hasta 30 metros y llegar a pesar cerca de 100 toneladas, aunque la mayoría pesa entre 50 y 60 toneladas dependiendo de su sexo y edad. En cuanto a su estructura morfológica, sus extremidades anteriores han evolucionado hasta convertirse en aletas y su cola gigantesca dispuesta horizontalmente constituye su principal órgano propulsor para su desplazamiento. Además, no está formada de huesos, sino de tejido elástico y fibroso, lo que le otorga firmeza y flexibilidad. Su cuerpo, por otro lado está cubierto de una capa de grasa que le ayuda a flotar, además de contribuir a mantener el calor y almacenar energía. aleta redondaEn la inmensidad del mar, las ballenas se dividen en múltiples especies, pero la división más sencilla para estudiarlas está en sus dientes o barbas. La Franca al igual que la jorobada, la gris o la azul, corresponden a las llamadas Mysticetes, que en el griego antiguo significa monstruos del mar con bigotes. Esto se explica por sus largas barbas las que crecen hacia abajo desde la parte superior de la boca, pareciendo bigotes. Estos son muy importantes para su alimentación, algo tan cotidiano pero que en las ballenas aún es difícil interpretar. Al no tener dientes, las barbadas capturan su alimento al tragar agua del mar. Para expulsar el líquido hacia el exterior utilizan su lengua y a través de las barbas que cuelgan de su paladar filtran el alimento, que en el caso de la Franca son pequeños peces y crustáceos en forma de camarones llamados krill, para lo que deben recorrer enormes distancias entre los sitios donde las condiciones adecuadas otorgan este alimento. En los lugares donde la comida abunda, estos ejemplares inundan el mar con gritos prolongados y agudos que parecen

 

Sonidos del mar

ilustracion chica

Aunque se suele pensar que en el fondo del mar reina el silencio, la verdad es que cuando hay ballenas cerca esto no es así, ya que son ellas las que más sonidos hacen en este territorio. La emisión de ruidos resulta fundamental para estos seres que habitan en mundo donde las condiciones de visibilidad escasamente permiten ver más allá de quince metros. A diferencia de las jorobadas, la Franca no canta, pero si emite una cantidad infinita de sonidos cuya función aún se desconoce. Se supone, sin embargo, que los distintos tipo de sonidos producidos por la Franca del Sur tienen como objetivo lograr establecer comunicaciones entre individuos separados por grandes distancias. Se sabe por ejemplo que las ballenas solitarias que se encuentran en reposo, emiten pocos ruidos, mientras que las que necesitan comunicarse producen ciertos llamados que son respondidos por sus semejantes. Esta situación es muy frecuente entre madre y cachorro cuando circunstancialmente se separan y pierden contacto visual.

 

¿Investigación o caza indiscriminada?

Una alarmante situación es la que se vive en el Santuario ballenero Austral desde 1988, cuando Japón, supuestamente con fines científicos, comenzó a capturar estos gigantes del mar. Su "investigación" no ha cesado y sólo durante este año, el país asiático a cazado más de 500 ejemplares. De nada han servido las fuertes protestas internacionales provenientes de muchos países, varios de los cuales pertenecen a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), único organismo internacional con autoridad para regular la caza de ballenas a nivel mundial. Sin embargo, Japón desafiando a todos y aún sin quebrantar técnicamente los acuerdos internacionales, utiliza la disposición de la Convención Ballenera, cuyo propósito era permitir la investigación científica legítima en pequeña escala, para continuar cazando ballenas en el Santuario Antártico. Cassandra Phillips, coordinadora del Departamento "Las ballenas y la Antártida" del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), advirtió claramente que "las investigaciones balleneras de Japón no son necesarias del punto de vista científico, se trata simplemente de caza comercial con otro nombre". Lo angustiante es que mientras existan países como Japón que aprovechan resquicios legales para sus propios fines comerciales, nunca se podrá garantizar el futuro de las ballenas.

 

Más vida

Tres importantes episodios vive una ballena a lo largo de su existencia: apareamiento, parto y primeros cuidados. A partir de mayo y hasta diciembre en algunos casos, puede observarse la actividad sexual de esta especie que es más bien del tipo promiscuo por cuanto una hembra puede aparearse con distintos machos en un mismo día. La unión entre macho y hembra generalmente está precedida por una gran actividad de cortejo en la que suelen intervenir varios ejemplares. La actitud de una hembra es evitar el asedio de los machos para lo cual suele ubicarse en la superficie con el vientre hacia arriba. Ante eso, dos o más machos se unen para obligar a que la hembra gire su cuerpo hasta quedar con el vientre hacia abajo y de esa manera lograr que uno de ellos consiga la cópula. En otras ocasiones, las hembras se dirigen hacia zonas menos profundas donde la cópula resulta imposible. Una vez que la hembra está preñada, comienza su ciclo de gestación el que dura 12 meses, para lo cual emigran hacia aguas más cálidas. En ellas finalmente dan a luz y comienzan los primeros cuidados del cachorro. Uno de los grandes misterios es lo que hace el resto del grupo mientras las hembras realizan este proceso.

Ballena grande

Se estima que una ballena Franca da a luz un ballenato cada tres años y al igual que todos los cetáceos el cachorro de esta especie nace asomando en primer término la cola, como una forma para no ahogarse. El cordón umbilical se corta durante el nacimiento e inmediatamente la madre ayuda a su cría a salir a la superficie para poder respirar. Desde que nace es asistido y custodiado por su madre quien busca zonas costeras de baja profundidad para hacer más fácil la tarea de amamantamiento. Durante el primer mes de vida el cachorro casi no se despega del lado de su madre y tiene muy poca actividad, pero al segundo mes comienza lentamente todo un proceso de juegos que consiste en golpes en la superficie del agua con las aletas pectorales y la aleta caudal, haciéndose frecuente también los saltos fuera del agua. Madre y cría permanecen juntos aproximadamente por un año, tiempo que unido al de gestación hacen que las

 

La correcta del mar

Como la mayoría de las ballenas, la Franca Austral se encuentra en movimiento durante toda su vida dependiendo de la actividad que realicen, así es que estas ballenas emigran hacia aguas polares para alimentarse y buscan las aguas templadas para su reproducción. En cuanto a su forma de desplazarse, se sabe que la Franca Austral o "Correcta", a raíz de la forma poco hidrodinámica de su cuerpo y su tendencia a flotar, es sumamente lenta en su desplazamiento, sobre todo las hembras y sus crías. La velocidad máxima registrada en esta especie es de 14,8 km. /h y suelen tener períodos de reposo sobre la superficie, es precisamente en ese instante donde asoman la cabeza fuera del agua para tener una visión del ambiente que las rodea y así alejarse, por ejemplo, de una embarcación. Todas estas características inspiraron a que antiguos cazadores le otorgaran el nombre de "Correcta" a este especie, ya que en definitiva era la "correcta para cazar". Viven cerca de las costas, nadan lentamente y flotan cuando están muertas, todos estos detalles fueron cruciales para los primeros balleneros quienes usaban embarcaciones pequeñas para cazar, matar y remolcar su presa hasta la costa. Pero eso no era todo, una vez en tierra la "Correcta" de casi 45 toneladas, brindaba cerca de 80 barriles de aceite, el que se utilizaba principalmente como combustibles para lámparas, además sus largas barbas de keratin, se usaban para la confección de paraguas, corsets y otros productos. Era tan productivamente correcta para los cazadores que estuvo al borde de la extinción.

En la actualidad se estima que el número de ballenas francas que habitan los océanos Indico, Pacífico Sur y Atlántico Sur, no debe superar los 3 mil a 4 mil ejemplares, cifras que resultan de los avistajes realizados desde buques en altamar y también desde las costas de Sudamérica, Sudáfrica y Australia. Afortunadamente, gracias a ciertas leyes internacionales, las cazas de ballenas han cesado, sin embargo día a día, los procesos de industrialización, la pesca, el desarrollo urbano y el turismo, entre otras actividades humanas, modifican el hábitat de estos nobles gigantes, afectando directamente su comportamiento y aparentemente su futura existencia. Ignorar los ciclos naturales de esta especie y sus necesidades de espacio vital, haciendo oídos sordos a campañas y otras demostraciones de auxilio, podría perjudicar quién sabe hasta que límites a estos colosales del mar que sólo buscan tranquilidad.

Partida